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El destello de sus pupilas
baja en un punto de lágrima
que desaparece
antes de llegar a la barbilla.
Así;
falto de tristezas y jolgorios
el miedo ya no tiene sentido.
Entonces;
pegada a sus talones
invisible;
como un suspiro al aire
se arrastra su espíritu.
Y como eslabón de arena
se deshace a cada paso
en su lucha diaria
por alcanzar un mañana.
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