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-Dedicado a todas las madres y padres con niños limitados-
Para entender tu voz me inclino a tu infino mirar silente en penumbra y luz. sima de tus ojos celestes.
Para escuchar tu llanto atento está el sentido para la aguda nota del aire tocada en su momento.
Para saber de tu alegría voy a tu abrazo caído delirante y cálido atrapado, entre tu pecho y el mío.
Para escuchar tus voces transito contigo en el sendero imperturbable de los aires cotidianos.
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