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(fragmento)
El Diablo y Dios tironean de mí
como si fuera un muñeco,
o me tejen y me destejen
como si fuera un abrigo.
Me acomodan por aquí
me desarman por allá
y me aseguran así
un minuto más de permanencia
en este mundo que me invitaron compartir,
aclarándome desde siempre
que soló soy un Humano
y que mi visita puede transmutarme
en el mejor de los casos
a un Angeldemo....
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